miércoles, junio 12

El Gobierno fiscalizará a Pedro Rocha | Fútbol | Deportes

Francos (derecha) y Rocha, ayer en el CSD.Carlos Luján (Europa Press)

Con una nueva carta de disculpas por el comportamiento de Luis Rubiales durante la celebración del Mundial femenino de fútbol y en los días posteriores, y con la destitución del seleccionador femenino Jorge Vilda aún humeando, Pedro Rocha se presentó ayer por la tarde en la sede del Consejo Superior de Deportes. El presidente interino de la Federación Española de Fútbol, elegido a dedo por Rubiales, estaba citado con Víctor Francos a las cinco y media de la tarde. El secretario de estado para el Deporte aguardaba a Rocha con expectación para escuchar cómo piensa ejecutar el profundo cambio estructural en la institución federativa que él y los barones territoriales anunciaron el pasado 28 de agosto. Rocha se sabe bajo sospecha gubernamental por su condición de delfín de Rubiales y Francos le recibió teniendo muy claro que al Gobierno no le es suficiente con cambios que sean un mero maquillaje. La citada carta firmada por el propio dirigente extremeño en la que se desmarcaba de Rubiales no será suficiente pese a su dureza.

“La actuación del señor Rubiales no representa los valores que defiende la Federación Española, ni los valores del conjunto de la sociedad española; y su actuación debe achacarse única y exclusivamente a él, puesto que es el único responsable de sus actuaciones ante la sociedad, ante los órganos deportivos y, si es el caso, ante la Justicia”, rezaba la misiva, que añadía: “Para que quede claro: esta postura fue la del señor Rubiales, no la de la RFEF. Nos sentimos especialmente apenados y avergonzados por el dolor y la angustia adicionales que esto ha causado”. La carta es contundente, pero Francos no quiere palabras, quiere hechos consumados que despejen las sospechas de que Rubiales maneja a Rocha y a la federación en la distancia.

Después de una hora y cuarto de reunión, Rocha se marchó con la clara sensación de que el Gobierno fiscalizará que los cambios para desmarcarse del rubialismo van a ser profundos y reales tal y como se comprometió ante Francos. A cambio, la moción de censura, que sería el movimiento más lógico después de que Rocha y los presidentes regionales pidieran la dimisión conjunta, no tiene visos de que vaya a ser promovida. Esa es la gran batalla que los barones que se mantienen fieles a Rubiales, cada vez menos, han ganado por ahora. Siempre que Rocha cumpla con su palabra.

Desde el CSD aseguran que el dirigente extremeño les planteó una hoja de ruta y un compromiso de ejecutar una reorganización a fondo de las estructuras federativas. “El compromiso es un cambio real que desemboque en unas elecciones en 2024″, aseveran desde el CSD.

Rocha quiere acabar el mandato que inició Rubiales en 2019 y ya se comprometió ante los presidentes de las territoriales a no ser candidato. Sin embargo, para que el Gobierno le deje culminar este proceso de transición que le planteó a Francos, debe atreverse a dar pasos que algunos de los barones no ven con buenos ojos. En clave del Ejecutivo de Pedro Sánchez, esto debería suponer la destitución del secretario general Andreu Camps, uno de los brazos jurídicos armados de Rubiales. La carta que este envió a la UEFA en su empeño por mantener el rubialismo, y que puso en peligro la participación de los equipos españoles y de la selección en los torneos internacionales, ha sido definitiva para que Rocha ya sepa de primera mano que debe destituir a Andreu Camps.

Rocha ha pedido tiempo, pero es consciente de que en este caso, como en el del asesor jurídico externo Tomás González Cueto, no debe dilatarlo en exceso. Que ambos tengan información delicada de los barones imputados en la Operación Soule que acabó con los 29 de años de Villar le es indiferente al CSD. Jacinto Andrés Alonso (Rioja), Antonio García Gaona (Ceuta), Diego Martínez (Melilla), José Miguel Monje (Murcia) y José Ángel Peláez (Cantabria) están en esta situación. El último ya se ha desmarcado de Rubiales públicamente asegurando en la Cadena Ser que tenía escrita la carta para promover la moción de censura. Peláez, que era uno de los hombres fuertes de Villar, también fue de los primeros en quitarle su apoyo cuando fue detenido.

A Rocha le vendría bien para ejecutar de manera más sencilla los planes planteados al CSD que la FIFA no tarde mucho en convertir la suspensión provisional de 90 días impuesta a Rubiales en una inhabilitación lo suficientemente duradera. Esto le vendría bien para ejecutar esa hoja de ruta a la que se ha comprometido ante Francos. De lo contrario, el Gobierno intervendrá con una frase de que se ha escuchado en la sede ministerial. “De España y de los españoles no se ríe nadie”.

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